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    jueves, 10 de octubre de 2013

    Desmoutivados tras la marcha.

                                De que ganan, ganan, de que pierden, ¿pierden?

    “Sin mí, este equipo jamás volverá a ganar en Europa” fueron palabras de Béla Guttmann al ser despedido del Benfica en los sesenta, que como sacado de una película de thriller-ficción, se ha cumplido.
    Palabras que hasta el día de hoy pueden ser pronunciadas por José Mourinho. No se va a discutir la calidad de él que para muchos (incluyendo el escritor) es el mejor técnico de la actualidad y uno de los mejores de la historia. Pero vamos un poco más allá, después de los métodos, las tristezas, las alegrías y la polémica, ¿Qué pasa después?
    Todo comenzó en el 2000, luego de que la salida de Louis van Gaal y la llegada de Lorenzo Serra Ferrer al FC Barcelona, esto hizo que se fuera a probar suerte en su país natal, ocupando el puesto de primero al mando del SL Benfica, en el cual sin tanta pena ni gloria lograría concretar 9 encuentros con un balance de cinco ganados, dos empates y dos perdidos, luego presento su dimisión por “no sentirse a gusto con el proyecto”. Todo parecía normal hasta ese entonces, pero no tendrían en cuenta que hasta tres técnicos lograron ocupar ese banquillo luego del portugués, teniendo generalmente buenos resultados, hasta aquí todo bien.
    Tras abandonar el Benfica, José Mourinho estuvo cerca de firmar por el Sporting de Portugal, pero fue finalmente el humilde Leira se hizo con sus servicios. Tras un buen comienzo en el que el equipo ocupaba la 5ª posición en el campeonato, la dimisión en el Oporto de Octávio Machado en enero de 2002 le abrió las puertas del conjunto de los "dragones". Se llegó a un acuerdo con el Uniao de Leira por el cual Mou recalaría en el Porto. Los acontecimientos se precipitaron y el de Setúbal se sentó por primera vez en el banquillo del estadio Das Antas en un encuentro frente al Marítimo. Tras su salida fue sustituido por su compatriota Vítor Pontes, que estaría en la entidad lo que restaba de temporada y tres más. El equipo notaría la salida de Mou ya que descendió muchos puestos en la clasificación, aunque al año siguiente obtuvo el mayor éxito de su historia al ser capaz de llegar a la final de la copa de Portugal, un trofeo que perdió precisamente ante el Porto de José Mourinho. Aquel corto período de tiempo en el Uniao de Leira está considerado como el trampolín determinante en la carrera del técnico portugués. En 2004 tocaron el cielo en Gelsenkirchen. Los Deco, Carvalho, Vitor Baía o Costinha, repitieron el triunfo de 1987 y llevaron a Oporto la segunda Copa de Europa de su historia. José Mourinho comenzó su ascenso al estrellato, sorprendiendo al fútbol europeo con sus métodos y dotando de carácter ganador al fútbol portugués. Con su fichaje por el Chelsea, muchos integrantes de aquella mágica plantilla como Paulo Ferreira, Deco, Carvalho, o Pedro Mendes, siguieron sus pasos y firmaron rutilantes contratos con entidades de peso en el fútbol europeo.




    El club por su parte decidió apostar por un técnico con una filosofía totalmente distinta a la de Mourinho, el español Víctor Fernández. Se contrató a Seitaridis, uno de los héroes griegos en la Eurocopa que se jugó ese verano en el país luso, también a Ricardo Quaresma o Pepe, pero el equipo fue una sombra de lo que se había visto en años anteriores. Perdieron la Supercopa de Europa y a duras penas lograron clasificarse para los octavos de final en la Liga de Campeones. La única alegría llegó el 12 de Diciembre en Tokio, cuando ganaron la Copa Intercontinental ante el Once Caldas colombiano. Fernández abandonó el club a finales de Enero y el Porto cerró la temporada sin ningún título más. La ausencia de Mourinho cambió por completo la realidad competitiva del club.
    Llegó a Londres con un contrato millonario, y muy pronto se convirtió en el técnico más mediático del mundo. Su estancia en la Premier League coincidió con el nacimiento del Mourinho más provocador, porque si bien antes ya había experimentado algunas polémicas, fue bajo los focos de la prensa británica donde vivió sus primeras agrias discusiones. Wenger, Ferguson, Benítez... y hasta la policía que quería llevarse a su perro. José Mourinho ganó ligas y logró un lugar en el corazón de los aficionados blue, con un sólo punto negro en la parcela deportiva; no pudo ser campeón de Europa, ni siquiera tuvo oportunidad de jugar una final de la Liga de Campeones. Había comenzado la maldición de las semifinales.
    Se despidió del club el 20 de Septiembre de 2007, recibiendo una indemnización millonaria y siendo sustituido por el israelí Avram Grant. Curiosamente, tras la salida del portugués, el club logró alcanzar por primera vez en su historia la final de la Champions League, pero José Mourinho siempre contó con el respaldo del entorno y de la afición, que le recordaron como el gran artífice de los éxitos del equipo en el nuevo siglo por encima de las inversiones efectuadas por Roman Abramovich. El Chelsea iniciaría un desfile de técnicos por Stamford Bridge, llegando a contratar hasta ocho entrenadores distintos contando al interino Ray Wilkins.
    Pocos jugadores hablaron mal del portugués, y mucho menos los empleados y ayudantes del equipo. En esta época nace la corriente de opinión que sitúa el comportamiento de José Mourinho como un mero escaparate para alejar a sus futbolistas de la presión. Grandes periodistas y entrenadores rivales coinciden en el trato exquisito que el luso ofrece sin micrófonos delante, por lo que sorprende la actitud arrogante que presenta ante los medios. Ha nacido un mito que no pasará desapercibido para nadie, "The Special One".
    Nuevamente la cima del fútbol europeo esperaba a José Mourinho en el Inter. Su salida de la capital de la Lombardía vino acompañada de lágrimas, palabras de respeto y una fiesta inolvidable con la tercera Copa de Europa del club. 
    Mourinho conseguía lo que únicamente Helenio Herrera había logrado; levantar la máxima competición europea. Tras un período de éxitos maravilloso para la escuadra interista, aterrizó en San Siro Rafael Benítez. Lo hizo acompañado del flaco Mauricio Pellegrino como ayudante y con una gran ilusión en su equipaje. Pero el español sólo duró 17 jornadas en el cargo, tiempo suficiente para ganar el mundial de clubes eso sí, pero también para que la comunión entre el tridente técnico-afición-directiva se viniera abajo como un castillo de naipes. Lo siguiente serían aun peor: 3 entrenadores en 2 temporadas y cero títulos: Gasperini y Ranieri (2011-12) y Stramaccioni (2012-13).
    Ahora el Real Madrid, Carlo Ancelotti es el lider y su reputación indica que esto promete. Sin embargo, es evidente que todos los equipos por los que pasó Mou tuvieron un importante bajón, por lo menos en lo que a inestabilidad del cuerpo técnico se refiere. Ancelotti parece tener las cosas claras y la plantilla es una de las más importantes de Europa pero hasta ahora no se ha visto compensada la millonada que gastaron en ideas de juego clara.
    Puede que sea un simple tema de bajon físico-animico o mera casualidad, pero “Ganamos con Mou, perdemos sin Mou”.

    Artículo publicado por @XabierDeLaHera. (twitter.com/XabierDeLaHera)
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    Item Reviewed: Desmoutivados tras la marcha. Rating: 5 Reviewed By: Xabier De La Hera
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